
En otras ocasiones la relación entre estos personajes va más allá la mera transmisión de las ideas. Y el caso de Darwin es especialmente adecuado para comprobar cómo también ha habido españoles que, de diversos modos, han llegado a influir en diversos aspectos de la génesis de teorías tan importantes como las recogidas en "El Origen de las Especies".
Quizá el caso más conocido sea el de Félix de Azara (1742-1821). Este matemático, ingeniero y militar fue un ilustrado en la corte de Carlos III que recibió el encargo de delimitar las fronteras que se habían establecido en Sudamérica entre los territorios de los imperios español y portugués. Pero al mismo tiempo que realizaba este cometido se dedicó al estudio de la fauna de aquellos lugares. Catalogó unas 450 especies de aves y unos 50 mamíferos de las que elaboraba descripciones y dibujos precisos. Pero además identificó a unas cuarenta poblaciones indígenas diferentes, de las que constató sus formas de vida y costumbres. Fue por ello también pionero de la etnografía y la antropología. Publicó varias obras, Apuntamientos sobre la historia natural de los páxaros y de los quadrúpedos del Paraguay y del río de la Plata, Geografía física de Paraguay, y Los Viajes por la América meridional. Cada vez parece más clara la importante influencia de Azara, a quien se le ha considerado uno de los pioneros de las teorías evolutivas, sobre la obra de Darwin a pesar de que el inglés apenas hace referencias al trabajo del español en su obra "El Origen de las Especies", únicamente en un par de ocasiones.
Menos conocida es la relación recientemente puesta de manifiesto por el profesor Manuel Ruiz Rejón, colaborador en el último número de Pasaje a la Ciencia, entre Darwin y el español José María Blanco-White. Éste, exiliado en Inglaterra, se relacionó con personajes que posteriormente se enfrentarían a las teorías de Darwin, tales como el obispo Wilbeforce. Pero también hubo una influencia directa sobre Darwin o Lyell, aunque en este caso no científica, sino aquella que provino de la incansable búsqueda de la verdad que Blanco-White persiguió a lo largo de su vida y que reflejó en su autobiografía, obra a la que aparecen referencias tanto en el propio Lyell como en el entorno familiar más próximo de Darwin.
Llega ya a su final este año dedicado a Charles Darwin y a "El Origen de las Especies", año que esperamos haya servido tanto para aumentar nuestro conocimiento de la, quizá, teoría más trascendente de la historia de la humanidad como para acercanos a todos aquellos que influyeron e hicieron posible la difusión de las ideas del naturalista inglés.
Menos conocida es la relación recientemente puesta de manifiesto por el profesor Manuel Ruiz Rejón, colaborador en el último número de Pasaje a la Ciencia, entre Darwin y el español José María Blanco-White. Éste, exiliado en Inglaterra, se relacionó con personajes que posteriormente se enfrentarían a las teorías de Darwin, tales como el obispo Wilbeforce. Pero también hubo una influencia directa sobre Darwin o Lyell, aunque en este caso no científica, sino aquella que provino de la incansable búsqueda de la verdad que Blanco-White persiguió a lo largo de su vida y que reflejó en su autobiografía, obra a la que aparecen referencias tanto en el propio Lyell como en el entorno familiar más próximo de Darwin.
Llega ya a su final este año dedicado a Charles Darwin y a "El Origen de las Especies", año que esperamos haya servido tanto para aumentar nuestro conocimiento de la, quizá, teoría más trascendente de la historia de la humanidad como para acercanos a todos aquellos que influyeron e hicieron posible la difusión de las ideas del naturalista inglés.